Kioto, la ciudad interminable
Por fin llegó el Jueves y, con él, uno de los momentos más esperados del viaje: nuestro primer shinkansen (tren bala) rumbo a la mítica Kioto. Para ello debíamos activar nuestro Japan Rail Pass que nos daría acceso ilimitado a los trenes japoneses. La tarea en si resultó ser bastante sencilla, lo complicado fue dar con la pertinente oficina, sólo una de las muchas que hay en la enorme Tokyo Station; las indicaciones de los diferentes empleados de JR no fueron suficientes y su ubicación en un escondido rincón, mimetizada entre varias oficinas de venta de billetes, no ayudaba demasiado. Por fortuna, el personal es solícito, atento, rápido y eficiente permitiendo que apenas un cuarto de hora después estuviéramos ya en la cola de acceso a nuestro vagón. Es emocionante viajar en un tren "bala" cuyo apelativo se justifica plenamente tan pronto se pone en marcha; la velocidad es de vértigo, el paisaje que asoma por las ventanillas es apenas una imagen fugaz y, a pesar de las numeros...