Para echar un cable

domingo, mayo 29, 2011

#spanishrevolution:También falta autocrítica

Hace dos semanas, miles de personas frustradas y cabreadas decidieron que no aguantaban más y se echaron a la calle para manifestarse en pro de unos cambios en el sistema que perfeccionen nuestro devaluado sistema democrático y que esta sea la vía para alcanzar una sociedad más justa.

Esta manifestación de una voluntad de cambio pilló por sorpresa a los principales partidos políticos, inmersos por entonces en plena batalla electoral, luchando por evitar la defenestración electoral unos (los socialistas) y por dar una estocada mortal los otros (los conservadores) que les facilite la llegada al poder en las Elecciones del próximo año.

Como telón de fondo, la profunda crisis económica que tristemente nos acompaña desde hace casi 3 años y que, como suele ser habitual, se está llevando por delante a mucha gente de a pie mientras otros, los causantes, políticos, banqueros y demás, se van de rositas, incólumes y amparados por un sistema que les protege a ellos y no a los más débiles, un sistema que han ido modelando poco a poco a golpe de ladrillo y especulación en solares y plazas bursátiles.

Esta crisis tuvo su origen en la política económica del Partido Popular que, apostando por un modelo de crecimiento cortoplacista y sustentado en la construcción, provocó que los precios de la vivienda se dispararan hasta el infinito y más allá mientras los bancos prestaban el dinero con una facilidad rayana en el despilfarro y los ciudadanos hacíamos colas en las sucursales.

Los Socialistas llegaron después y, como el modelo todavía funcionaba, pese a que era evidente que la burbuja estaba a punto de estallar, optaron por no tocarlo y dedicarse a otras cosas hasta que, como no podía ser de otra forma, les estalló en las narices. A partir de ahí, una incapacidad notable para gestionarla entre retóricas negaciones de su existencia y optimistas visiones de una salida rápida.

Ahora las colas las hacemos en las oficinas del INEM.

He aquí un vídeo ilustrativo que explica perfectamente lo sucedido aunque habría que añadir algo sobre lo que volveremos al final de este post:


Finalmente, la solución más trágica, impulsada desde fuera por la conservadora Unión Europea y bendecida por la pseudosocialdemocracia de Obama, consistente en una serie de medidas de difícil digestión para cualquier votante de izquierdas: recorte del gasto social y reforma del mercado laboral al más puro estilo de la derecha. ¿Alguien en su sano juicio cree de verdad que facilitar el despido es la mejor forma de crear empleo en un país cuyos empresarios y directivos ven a los trabajadores como un gasto en el que no tienen más remedio que incurrir y que, por tanto, tienen que minimizar?

Con semejante panorama y viendo que el sistema democrático actual se encamina hacia el bipartidismo definitivo, dejándonos sin opciones ni alternativa, permitiendo que el castigo de uno sea el beneficio del otro, unos valientes se echaron a la calle y… decidieron quedarse. Desde entonces, algunos que lo mirábamos con desconfianza inicial nos hemos ido sumando emocionados de ver que, por fin, algo se mueve.

A estas alturas de la película en Sol se debate si levantar o no el campamento y cómo va a continuar el movimiento. Mientras, los Populares se regodean en su aplastante triunfo y se mofan del movimiento mientras el PSOE anda demasiado preocupado por sus problemas internos para ver lo que pasa en la calle. El cómo han resuelto la elección del primer líder post Zapatero es la prueba.

Creo que el Movimiento va a seguir y creo que va a tener resultados. Creo que va a valer para algo, aunque sea para demostrarles a los que mandan que no nos vamos a quedar con los brazos cruzados. Pero, para que esto llegue a alguna parte, para que de verdad consigamos cambiar algo, nosotros, los ciudadanos, también debemos hacer una reflexión profunda: en esa época de bonanza y de regalo hipotecario, muchos se subieron al carro. Somos un país al que le caracteriza su ambición por poseer cosas y el ansia por medrar y aparentar. Eso es lo que nos llevó a aceptar hipotecas imposibles de pagar mordiendo el anzuelo del banco. Mucha gente aprovechó la inusitada facilidad para conseguir préstamos y, sin importar el coste, aprovechó para comprar el coche (cuanto más grande y caro mejor), muebles caros y otras muchas cosas. También muchos aprovecharon para vender la casa todo lo caro que fuera posible, subiendo así el precio medio de todo su barrio, y poder comprar una casa más grande. Todo bajo el lema “Alquilar es tirar el dinero a la basura”.

Y en este juego especulativo a pequeña escala, que fue creciendo y creciendo según se iba sumando más gente, entraron personas de toda ideología y condición, de derecha e izquierda, gente con trabajos cualificados y sueldos altos o gente con trabajo humilde y sueldo modesto. Todos ellos han puesto su granito de arena para llegar a donde estamos.

Por tanto, si queremos una sociedad más justa y una democracia más participativa y real y así se lo exigimos a los que nos gobiernan (desde el sistema político o desde el financiero), debemos empezar por hacer autocrítica y reconocer que tampoco nosotros estuvimos a la altura.






















domingo, enero 30, 2011

Cultura Libre Sí pero ¿Gratuita?

Hace algo más de 3 años Radiohead colgó su entonces flamante disco en Internet y lo dejó a libre disposición de los internautas a cambio de la "voluntad", es decir, que cada uno pagara lo que estimaba valía el disco, lo que pudiera o simplemente lo que quisiera.

No es cuestión de ver la botella medio vacía o medio llena pero la mitad de los que se lo descargaron lo hicieron de forma gratuita.

Permitidme que tome prestado el comentario que escribí en el blog de Gonzalo Visedo entre las respuestas que tuvo su “Cuéntame una historia, chico” como espina dorsal de mi versión sobre un tema tan actual como las descargas de los bienes culturales.

Nos aferramos al IVA o al canon, esgrimimos el cínico argumento de que la cultura es libre y debe ser gratuita del mismo modo que evitamos pagar impuestos porque los gobernantes son todos unos corruptos. Son simplemente excusas. Los españoles, a la cabeza de esto en el mundo, nos descargamos pelis, series, música, libros y todo lo que podamos simplemente porque nuestra filosofía es no pagar si se puede tener gratis.

Yo no voy a juzgar a nadie por ello. Entre otras cosas porque yo descargo bastante música y algunas cosas más y sería un hipócrita pese a que en mi casa se acumulan centenares de CDs, películas, series y libros pagados religiosamente.

El tema de la piratería y las descargas (de las que quito del malmetido adjetivo de “ilegales”) es largo, profundo y, además, tendemos a meter todo en el mismo saco cuando habría que hablar de ello por partes.

Empezaría por sacar la piratería (fundamentalmente el Top Manta) de la que me declaro totalmente en contra. Comprando un CD o una película al chino o africano de turno no estamos ayudando a nadie, sólo estamos alimentando y enriqueciendo a una panda de mafiosos que, para variar, se lucran gracias al esfuerzo de unos pobres desgraciados a los que explotan a su antojo.

A partir de aquí podemos hablar de los autores, de los derechos y de las descargas. Estoy en contra también del canon y de la persecución penal contra los internautas que descargan. Quede claro. La mal llamada “Ley Sinde” es una cagada monumental empezando por el hecho de que ni siquiera es una ley. ¿Alguien entiende que esté metida cual cuña dentro de la Ley de Economía Sostenible? Eso es una chapuza.

El apaño posterior que ha supuesto la leve modificación al texto que ha permitido el acuerdo con el PP (es tan raro que pacten algo que da miedo) y su aprobación parlamentaria es otra chapuza y una tomadura de pelo.

En este proceso, hemos asistido a escenas espeluznantes como ese cónclave, aquelarre, denominado “La Cena del Miedo” y relatado por Amador Savater (que probablemente fue invitado como “hijo de” más que como profesional) que contaba como la ministra organizó una cena con la excusa de recabar opiniones sobre el tema y que a la postre no fue más que una demonización de Internet y los Internautas al calor de un ágape pagado con nuestros impuestos.

Sinceramente, no tengo claro cuál es la solución: sí creo que ahora mismo las descargas hacen un daño terrible a la industria más allá de que los que salgan a la palestra sean los guays de siempre y que, en su afán de mantener el status quo que tanto les ha favorecido (y enriquecido en algún caso), lo único que consiguen es generar entre la opinión pública la idea de que es mejor descargarse una peli o un cd a que el gilipollas de Alejandro Sanz, que paga sus impuestos (si lo hace) en Miami y no en España, se forre todavía más. Del imbécil de Gerardo Herrero o de la inefable Icíar Bollaín, que ha hecho una peli tan grande como su boca, no quiero hablar; eso lo dejo para el blog de Gonzo.

Deberíamos aprender todos de Alex de la Iglesia que ha sido capaz de reflexionar y darse cuenta de que las cosas no son blancas ni negras y de que quizá estaba equivocado. A ver si sigue en esa línea, por cierto, y deja de escribir guiones y se limita a dirigir.

Pablo Gonzalo ha publicado en Twitter un link a un artículo de El País muy interesante al respecto que apunta a por dónde deberían ir los tiros aunque, en este caso, la autora aboga por un mayor control del creador y que el descargue legalmente… pero gratis.

Creo que ese es el error. La cultura debe ser accesible pero que sea gratuita es difícilmente sostenible. Los museos cuestan dinero y los impuestos no son suficientes, por eso se cobra entrada. Tenemos la imagen en la cabeza de los guays a los que mencionaba antes pero no nos podemos olvidar de toda esa gente anónima que también vive y sobrevive en esa industria: meritorios de producción, electricistas e incluso productores, guionistas y directores de pequeñas y grandes historias guardadas en un cajón esperando que tengan la oportunidad de ver la luz.

En cualquier caso, se podrá estar o no de acuerdo con esto. Podremos pensar que la solución podrá ir en una dirección u otra. Ahora, pretender que las descargas de contenidos son una forma de rebelión contra la injusticia y el sistema es un engaño. Hacer de eso una filosofía y pretender que no pagamos porque creemos en una cultura libre es una hipocresía. Si todos tuviéramos esta idea y dejáramos que la cosa siguiera su curso natural pronto no habrá nada que descargarse porque los creadores de contenido se dedicarán a otra cosa para ganarse la vida.

No sé si es justo que alguien se forre por escribir canciones. Sólo sé que el mundo sin canciones sería mucho más aburrido.























miércoles, enero 05, 2011

La Carretilla

Nació hace 32 años en un barrio residencial de Dacca (Bangladesh). Su padre fue un buen jugador de cricket que llegó a jugar para la selección de su país. No eran ricos pero su posición era más que desahogada así que podía sentirse afortunado.

Desde pequeño fue un buen estudiante y se sentía atraído por la tecnología a pesar de que la mayoría de los aparatos sólo los conocía por los libros. Siempre repetía que quería ser inventor y su padre se reía.

En un país en el que dos tercios de la población se dedican a la agricultura, llegar a la universidad le hizo sentirse parte de una élite. El futuro estaba en sus manos.

Tras cinco años de duro esfuerzo, los padres, con lágrimas en los ojos de la emoción, vieron como su hijo se convertía en Ingeniero y conseguía un buen puesto de trabajo. Eran los comienzos del nuevo siglo y Shuman fue feliz durante unos años. Ahora soñaba con comprarse una casa, encontrar esposa y formar una familia.

A finales de 2008 la crisis llevaba sólo unos meses azotando y lo peor estaba por llegar. Pero Shuman seguía tranquilo, ajeno, pensando que era una cosa “de los países ricos”. Una mañana de finales de 2008 leyó en internet que un banquero americano de apellido judío había sido detenido por una estafa millonaria y pensó que muchos avariciosos habían tenido su merecido. No sabía que ese día iba a perder su trabajo. Nunca acertó a comprender las excusas que le dieron porque, hasta ese momento, pensaba que su empresa iba bien.

Un poco desconcertado pero confiando en que, con su formación y currículo, no tardaría en encontrar otro empleo, se fue para casa. Unos meses más tarde la pequeña empresa en la que había ido a parar cerraba para siempre sus puertas y Shuman se veía de nuevo en casa y sin trabajo. Aguantó así unos meses hasta que alguien un amigo le aconsejó que siguiera el ejemplo de su hermana y se fuera a probar suerte a Londres. Pero Inglaterra no le convencía y eligió España por alguna razón que seguramente me contó y ahora habré olvidado.


Tras un fugaz paso por Barcelona llegó a Madrid a principios de verano del pasado año. Una pareja de amigos residentes en Lavapiés le acogieron y le dejaron una habitación. El dueño de un restaurante hindú de Huertas le contrató (es un decir) para repartir publicidad así que ahí le conocí, en la esquina de Echegaray con Carrera de San Jerónimo, en la puerta de una tienda de música donde, día tras día, tarde tras tarde, sonriente repartía publicidad. Pasando a diario con el coche o andando, pronto comenzó a reconocer mi cara así que nos saludábamos. A veces la conversación se alargaba con un “¿qué tal?” y poco más. Siempre sonriendo, siempre optimista (en apariencia).

Reconozco que a veces le evitaba; básicamente, cuando volvía de hacer alguna compra (ropa, CDs, libros o cualquier artículo de consumo) porque me sentía culpable. No quería restregarle lo bien que vivimos en una sociedad capitalista que a él le tenía en la calle.

Un día que acudíamos al cumpleaños de un amigo se acercó a hablar con nosotros y nos preguntó si sabíamos de algún trabajo. El suyo le obligaba a estar 10 horas en la calle por unos míseros 300€ al mes. Confesó que estaba deprimido y no era para menos. A partir de entonces nuestros encuentros fueron diferentes. A veces deseaba que no estuviera en la calle cuando pasara por allí. No podía hacer nada por él más que prometerle estar atento y contarle cualquier cosa de la que me enterara pero poco más; y me sentía fatal.

Nos llegó preguntar si teníamos alguna amiga o algún amigo con el que casarse para, al menos, tener los papeles en regla. También se ofreció a limpiar casas; de hecho, fue algo que llegamos a plantearnos pero a mí me daba apuro que viera la tele de 40”, el equipo de 5.1, los mil CDs, los mil libros, las mil películas y las mil series que tenemos en el salón. Me daba apuro que viera la casa con ese pasillo inmenso. Me daba apuro que pensara que somos ricos o unos burgueses. Me daba apuro ver su cara dentro de mi casa y darme cuenta de que mis problemas con el estrés del trabajo son muy relativos cuando tu lucha es por tener un techo y un bocado de pan que llevarte a la boca. Supongo que, como el molinero de “El Amigo Fiel” de Wilde me agarraba a cualquier excusa.
A principios de Diciembre anunció que tiraba la toalla española y en unos días se marcharía a Londres con su hermana a probar suerte allí.

Creo sinceramente que no fue por aliviar nuestra conciencia sino por intentar que se llevara, al menos, un recuerdo bueno de nuestro país, nuestra ciudad, de nosotros pero el caso es que le compramos un regalo de Navidad. Tarde. Ese día fue el último en que le vimos. La carretilla del molinero estuvo quince días en el pasillo de casa hurgando en la herida, removiendo nuestra conciencia machaconamente hasta que ayer fui a que me devolvieran el dinero.

Nos sentimos fatal y pensamos mucho en él, en todas las veces que pensamos en invitarle a cenar a o una cerveza (sin saber si bebía o no) y no lo hicimos. Pensamos en él con la misma frustración e impotencia en que pensamos en amigos nuestros que por culpa de esta maldita crisis no consiguen trabajo pero con la sensación de que pudimos haber hecho algo más.

Ahora hay otro inmigrante en la misma esquina pero, por ahora, no nos saludamos.




miércoles, enero 14, 2009

La libertad de expresión cuesta 3.000€

Leo con estupor la aberrante sanción que ha recaído sobre el futbolista del Sevilla F.C. Frederick Kanouté: 3.000€ por el grave delito de enseñar una camiseta con la palabra “Palestina” escrita en varios idiomas cuando celebraba el gol marcado contra el Deportivo de La Coruña el pasado miércoles, en un partido de la Copa del Rey.

No sé qué reza exactamente la estúpida y absurda norma por la que un futbolista no puede quitarse la camiseta para celebrar un gol (me gustaría, por cierto, que alguien me explique las razones de la existencia de semejante norma), castigada con tarjeta amarilla (de la que muchas patadas y agresiones se libran) y una multa, pero, como bien se observa en la foto, el jugador se retira parte de ella para mostrar el mensaje escrito sobre la que tenía debajo. Al margen de este nimio detalle, lo verdaderamente importante es que la multa pone un precio a la libertad de expresión de los deportistas de élite.

Muchas veces nos quejamos, con razón, del aparente pasotismo social exhibido por estos jóvenes millonarios, que parecen dedicarse a un hedonismo vital continuo, ajenos a los males del mundo. No recuerdo muchos casos de futbolistas comprometidos con alguna causa (al margen de algún acto navideño puntual) o que viertan alguna opinión política, o muestren alguna inquietud sobre los numerosos problemas sociales, los desastres que asolan algunas zonas del mundo, las guerras, conflictos etc. Parece que vivan en su mundo, aislados de cuanto acontece fuera de él.

No obstante, nos encontramos con alguna honrosa excepción, como la del futbolista marfileño, un tipo de los que te hace reconciliarte con el ser humano y creer que aún hay esperanza y es una lástima que esa ilusión se desvanezca envuelta en un ridículo manto normativo. Me gustaría que se persiguiera con el mismo o más ahínco a esos ultras y sus protectores, que son los que verdaderamente ensucian el deporte y emponzoñan nuestra sociedad, y no a un futbolista que, sin estridencias ni farisaísmo alguno, expresa lo que piensa (de hecho, demuestra que piensa, casi un milagro) y se solidariza con la gente que sufre.

Y es que hay gente que sufre, y mucho, precisamente los palestinos que sufren el bombardeo cruel y despiadado de sus ricos vecinos israelitas que cercenan vidas con la misma insultante facilidad con la que luego se declaran ellos mismos como víctimas. Me pregunto cuándo el mundo reaccionará y parará los pies a Israel que actúa con la misma crueldad y sinrazón que ellos mismos sufrieron en su día a manos de los nazis. Las cifras de ayer eran demoledoras: 13 muertos por el lado israelita y más de 900 por el palestino. Me uno a esa maravillosa carta a los Reyes Magos que mi buena amiga Judith (El Patio de Mi Casa en el margen derecho de este blog) escribió maravillosamente hace unos días y cuya lectura recomiendo fervientemente.

Por último, ruego que nadie confunda mi apoyo a los palestinos, que considero los más débiles en este conflicto, y mis deseos de paz con apoyo alguno a cualquier grupo y movimiento terrorista. Somos más inteligentes que eso.
Paz y Amor.

miércoles, diciembre 31, 2008

El gran grupo de rock español


La década de los 70 llegaba a su fin y un escritor alemán, de pasado militante antinazi e hijo de la bohemia de Munich, publicaba la que probablemente sea la obra cumbre de la literatura infantil: “La Historia Interminable”. Sus 419 páginas son un prodigio de imaginación desbordante, pobladas por maravillosas historias inacabadas e insólitos personajes.

Precisamente uno de ellos, la vieja y sabia tortuga, ha dado nombre al grupo musical formado 20 años después por unos chavales de Tres Cantos que tienen pinta de ser lo mejor que nuestro país ha aportado al rock en toda su historia. Se llaman Vetusta Morla y, tras diez años batiéndose el cobre, han conseguido publicar una obra maestra del rock llamado “Un lugar en el Mundo”. El hecho de que hayan tenido que recorrer a la autoedición para sacarlo adelante no hace sino engrandecer el mérito que de por si tiene semejante alumbramiento.

El disco es un ejemplo de arquitectura musical de alto nivel: guitarras y percusiones potentes que componen hermosas melodías articuladas en torno a estructuras instrumentales complejas y muy trabajadas. Desde la emocionante “Copenhague” hasta la vibrante “La Cuadratura del Círculo”; todo trabajado al detalle, con el mismo mimo con el nosotros las escuchamos. Y unas letras inteligentes y bien escritas que consiguen conectar con el oyente con independencia de la interpretación que demos a su significado, de esas que apetece cantar en voz bien alta sin sentir rubor alguno, como tantas veces nos sucede con las canciones escritas en nuestro idioma. Influidos, sin duda, por los Radiohead de “The Bends” cuentan, como ellos, con un cantante de una voz potente y personal que en directo vuela a gran altura.

Para rematar uno de los vídeos más originales de los últimos tiempos, rodado en una sola toma. Véanlo y aprecien las variaciones del sonido de la voz según los escenarios, la incorporación progresiva de los instrumentos y la dificultad, al menos en apariencia, de su realización.



Este 2008 ha sido, evidentemente, el gran año del deporte español y, gracias a la irrupción de Vetusta Morla y su “Un lugar en el Mundo”, quizá haya sido el gran año del rock español hasta la fecha. Ellos preparan disco y, probablemente, más emocionantes conciertos para este año, pero esa será otra historia y deberá ser contada en otra ocasión…

Mientras tanto, muchas gracias a todos los que habéis leído y participado en este blog. Os deseo a todos un gran 2009 que llene vuestras vidas con todo aquello que os hace felices.

Un abrazo

lunes, diciembre 08, 2008

Últimos días en Japón

Nos quedaban tres días para dejar las tierras japonesas y en la mañana del 26 de Agosto abandonamos la cálida ciudad de Shirahama y tomamos el tren que nos llevaría a Yokohama vía Osaka.

Yokohama, que en origen era un humilde pueblo pesquero, es ahora la segunda ciudad de Japón, con más de tres millones y medio de habitantes y está tan cerca de Tokio (10 minutos en tren) que sus calles y edificios se mezclan con los de la capital haciendo imposible distinguirlas desde el cielo.

Es una ciudad a la que los habitantes de Tokio acuden para pasar una tarde, dar un paseo, comer algo y tomar una copa quizá. Y eso es precisamente lo que recomiendo haga cualquier turista que tenga tiempo para ello. Nosotros los hicimos bajo un manto de agua que sólo nos dejó intuir aquello que tanto resplandece en las fotos: el distrito financiero de Minato Mirai, con sus futuristas rascacielos de entre los que sobresale la Ladmark Tower cuyo techo apenas pudimos ver en los escasos instantes en el que manto de nubes que la cubría tuvo a bien liberarlo.

No obstante, lo más destacado de la ciudad quizá sea el extenso barrio chino, muerto por la noche (cuando nosotros lo recorrimos) y normalmente animado cuando las luces del día lo iluminan. Las suntuosas puertas de entrada son preciosas y uno puede toparse ahí dentro con algún que otro maravilloso templo escondido.

Irónicamente, partimos al día siguiente de una Yokohama totalmente resplandeciente al albor de unos rayos de sol que ese día sí caían sobre la ciudad con toda su fuerza. No habíamos dejado lo mejor para el postre pero sí nos aseguramos de dejar un punto importante para visitar antes de apurar nuestro viaje con un último paso por Tokio en el que ver aquello que aún faltaba, hacer algunas compras y despedirnos de alguna gente conocida durante el periplo. Así pues, llegamos a Kamakura, otra de las excursiones de un día que la gente realiza durante la estancia en Tokio.

A estas alturas, tras visitar cientos de templos y santuarios, tras haber recorrido la parte más importante del país, piensas que nada te va a sorprender y que quizá otra pequeña ciudad histórica sea ya demasiado pero no lo es. La ciudad cuenta con un conjunto de templos similar al de Nikko y algunos más desperdigados, pero en un estilo completamente diferente. Un placer recorrerlos y sumergirse en el Japón histórico y admirar, entre otras cosas, el Daibutsu (representación de Buda) de bronce exterior más grande del mundo. En realidad, estaba dentro de un templo que un tsunami se llevó por delante dejando la escultura a la intemperie, permaneciendo así durante los últimos 6 siglos. Fue, sin duda, una digna despedida del Japón más antiguo antes de bucear entre los rascacielos de Tokio por última vez.

De nuestro último día y medio en Tokio, tan movido y dinámico como los previos, la visita más destacada fue la de Odaiba, a la que se llega en una línea de metro especial, suburbana y sin conductor. Ahí se puede disfrutar de la luz del ocaso sobre la Bahía de Tokio, ir a una playa artificial, perder horas y horas en alguno de sus espectaculares centros comerciales y, si uno quiere regresar del futuro y perderse en el espacio, puede ver una réplica de la estatua de la liberar con el rainbow bridge de fondo, que recuerda al puente de Brooklyn, y disfrutar así de una panorámica fantástica e imposible.

Mañana haremos unas compras, cenaremos con los primos Alberto y Nacho, a los que aún quedan un par de días de viaje y nos despediremos de Xavi “iron man” y Sonia, que también están en la ciudad. Sólo queda tomar el avión y disfrutar del ocio que ofrece, con sus pelis y sus juegos, y pasar unas horas sobrevolando Asia y Europa antes de volver a España y dejarnos invadir por la nostalgia. No está mal.


Yokohama/Kamakura/Tokio: 26 Agosto: Yokohama27 (Mañana): Kamakura
27 (Tarde) y 28: Tokio
29: Regreso en el avión




sábado, noviembre 29, 2008

Encontraron la belleza


Hace unos años pude ver en directo por primera vez a Mercury Rev que, por entonces, habían publicado su quinto disco, “All is dream”. El concierto lo disfruté mucho y, curioseando en Internet para leer las críticas di con la publicada en El Mundo titulada “En busca de la belleza” o algo parecido. Lejos de lo que parecía sugerir el titular, el corte de la crítica no era nada positivo y me pareció que sugería que su música era algo pretenciosa. Injusticia de esta crítica al margen y, plenamente consciente de mi subjetividad (la objetividad es una quimera en el área musical), puedo afirmar sin rubor alguno que, tras gozar con ellos ayer en su concierto en Joy Eslava, Mercury Rev han encontrado y alcanzado la belleza.

Una interpretación sublime que comenzó con una revisada y eléctrica versión de “Snowflake in a hot world”, canción que abre su último trabajo a la venta, “Snowflake Midnight”, de corte más electrónico que, por cierto, tiene su complemento “Strange Attractor” en la página oficial del grupo para su descarga directa y gratuita con sólo registrarse en la misma. Un regalo para los fans del grupo que resulta una metáfora de ellos mismos: su directo es un regalo para el oído.

Es uno de esos escasos grupos que, en lugar de repetir lo grabado en el estudio, adaptan sus versiones al directo dándole mayor presencia a las guitarras y a la percusión, batería a la cabeza, otorgando más fuerza y vitalidad a las canciones. En ocasiones, enlazan dos o más sin dar tregua al espectador, realizando, además, desarrollos instrumentales más largos permitiendo que esas canciones nacidas en el estudio, crezcan y alcancen su madurez sobre el escenario. La esencia misma de la música.

Las letras e, incluso, las melodías de la banda neoyorquina mezclan el lirismo profundo de Sigur Ros con la psicodelia de los primeros Pink Floyd a lo que añaden una especial intensidad interpretativa no exenta de delicadeza y sutileza que consigue que las notas penetren en tu piel y te transporten a otra dimensión.

Es un grupo que se ha reinventado a si mismo de forma constante y su directo es la prueba viviente: nuevos arreglos y armonías que visten y adornan las canciones dotándolas de elegancia y clase sin perder un ápice de emoción. Atacaron la célebre “Goddess in a highway” en el comienzo de los bises y sonaba completamente rejuvenecida, electrizante; a continuación, dotaron a “The Dark is rising”, la obertura de “All is dream”, de un vigor inusitado y ese final, “Senses on fire”, consiguió efectivamente encender nuestros sentimientos y emociones.

Mercury Rev ofrece música para meditar y para vibrar. Al verlos en vivo, su mezcla es orgásmica.


viernes, noviembre 28, 2008

Deficiencias del Museo del Prado


Es difícil confesar que, pese a que en cada viaje que hago al extranjero sigo fielmente la pertinente ruta de museos, llevaba varios años sin pisar el inigualable Museo del Prado de Madrid. Hasta hoy en que, aprovechando que estoy disfrutando de unos días de asueto, he vencido la pereza y me he acercado para perderme en él durante unas dos horas y media (hasta que me han echado) y ver parte de la colección permanente.

No escribo este post para hablar de cuánto me ha impresionado algún pintor o de la emoción de volver a disfrutar de alguna de las maravillas impresas en los lienzos; ni siquiera como acto de contrición por no haberlo visitado en tanto tiempo. Lo hago porque me he llevado una desagradable sorpresa que me ha hecho pensar una vez más que no somos el país evolucionado que pretendemos ser.

Para vergüenza y escarnio nuestro, en la parte que he visitado, donde se encuentran los cuadros de Goya, Rubens, Velázquez, Tiziano o El Greco, entre muchos otros, los carteles explicativos estaban solamente en la lengua de Cervantes (diría que en el 95% de los casos). Si, además, tenemos en cuenta que las locuciones disponibles en las audioguías sólo están referidas a unas pocas obras, es fácil visualizar la frustración de los numerosos extranjeros que lo visitan pues dudo que la mayoría sea tan experta en arte que no necesite explicación alguna. Triste imagen de nuestro país la que se llevan. Apenas han pasado unas horas y todavía no consigo creer que en una de las pinacotecas más importantes del mundo no esté implantado del todo el bilingüismo.

Una cosa es el escaso desarrollo del inglés o cualquier segunda lengua en nuestro país (y mejor no hablemos del conocimiento de la nuestra dentro de nuestras propias fronteras), lacra heredada del franquismo que aún no hemos conseguido superar, y otra que, en un país en el que el turismo juega un papel tan importante en nuestro PIB, no nos preocupemos de facilitar la visita a los turistas extranjeros. ¡Qué difícil es encontrar carteles en inglés en las ciudades! Siempre he odiado y he luchado contra los complejos patrios que hacen que nos minusvaloremos frente al exterior pero más rabia me da encontrarme con cosas como esta que me quitan la razón.

Con todo el derecho peleamos por entrar en el G8, en el G20 y ser uno de los principales actores en la Unión Europea. Pues bien, para lograr todo eso, tenemos que superar el escollo del idioma. Y, amén del daño que se le hace al tan maltratado como necesario turismo extranjero, flaco favor hacemos a la causa si los gestores de un lugar tan emblemático como el Museo del Prado no entienden la necesidad de la presencia del inglés en los carteles explicativos de las obras.

Por cierto, sobre la ubicación y legibilidad de los mismos hablaremos en otra ocasión.

miércoles, noviembre 26, 2008

Contra el terrorismo machista


Ayer, 25 de Noviembre, fue el Día contra la Violencia de Género (terrorismo machista me parece más acertado) y pensando en qué escribir recordé un reciente post de un gran tipo dotado, además, de una gran sensibilidad.


Creo que merece la pena una visita al Blog de Luiso y leer lo que escribió en el mes de Agosto, probablemente tras leer una vez más cómo una mujer había vuelto a sufrir la ira machista y violenta.




Sea este un granito de arena más en el camino hacia el fin de la Violencia de Género.

Gallardón se quita la careta

Hace pocos días todos recibimos estupefactos la noticia de la trágica muerte de Álvaro Ussía a manos de los porteros de la discoteca del Balcón de Rosales, en Madrid.

La reacción de quien gobierna la ciudad, ese alcalde que bien presume de ser el representante de la modernidad y la tolerancia en la derecha, con esa imagen de “rojo” encubierto y ese aspecto de niño bueno, no ha sido otra que la de cerrar bares, salas y locales a diestro y siniestro, agarrándose a la excusa de irregularidades en las licencias. Al margen del corte fascistoide de la medida, no es sino la típica maniobra de distracción para encubrir la falta de legislación y actuación previas sobre la seguridad de los locales nocturnos.

Amigo Gallardón, la solución no está en cerrar locales, en prohibir actividades, que es lo único que ustedes los de la derecha saben hacer dentro de esa particular concepción que tienen de la democracia. La solución está en regular y vigilar el sector para evitar sucesos como este. Y ya puestos, le informo de que, en muchas discotecas y locales, estos porteros sólo tienen como misión asegurarse de que las drogas se venden bien para que las mafias para las que trabajan que, de hecho, imponen a los dueños su presencia bajo amenazas veladas. Pero seguro que esto lo sabía usted y le importa un cojón siempre y cuando no salga en las noticias y mancille su buena imagen.

No dudo de que muchos sitios merezcan ser cerrados pero debe hacerse ajustándose a la ley, el orden y, por supuesto, el sentido común y no por un venazo dictatorial y oportunista como el que le ha sacudido a usted. Cargándose La Riviera, amigo, no devuelve a Álvaro la vida ni, lo que es peor, ayuda a que sucesos como este no se repitan más. Cerrando La Riviera tan sólo consigue poner de manifiesto su autoritarismo y, de paso, matar un poco más la débil actividad cultural de nuestra ciudad. Le recomiendo, a usted y al resto de lectores, el magnífico artículo de Diego Manrique publicado ayer en El País. Quizá le abra a usted los ojos. Claro que, a lo mejor, usted prefiere que permanezcan cerrados tras sus gafas de “sapientín”, mantener esa falsa imagen de inocencia mientras lanza esos golpes de efecto que distraigan nuestra atención y no podamos ver como destruye nuestra ciudad poco a poco.

domingo, noviembre 16, 2008

Playa y "onsen" en Shirahama

Nuestro verdadero contacto con el Japón más profundo y alejado de las rutas turísticas para extranjeros tuvo lugar en Shirahama, una ciudad costera, bañada por el Pacífico en la que también se puede uno relajar en alguno de los numerosos "onsen" que allí se pueden encontrar. Probablemente más de uno se esté preguntando qué rayos es un "onsen" o lo haya escrito ya en la barra de google. Una de las actividades más extendidas en Japón son los baños termales y supone toda una experiencia. Uno se desnuda en el vestuario y, con una pequeña toalla que sólo se usa para la frente, se mete en el agua tal y como Dios le trajo al mundo en compañía de otros bañistas. En estos spas naturales, por supuesto, el agua puede variar de caliente a insoportable pero es obligado probarlo.


Shirajama es, sin duda, una ciudad pintoresca, que se nutre esencialmente de turismo local gracias a sus indudables cualidades y habitada por unos personajes excepcionales: desde el alemán residente con su puesto de pulseras y colgantes, a la familia japonesa "italófila" que regenta el Guinnes, un bar donde se puede comer estilo italiano y, por supuesto, beberse unas cuantas cervezas; y, por supuesto, el viejo Katsuya, dueño del "mitshuya", el "bed & breakfast" japonés donde nos alojamos. Un tipo curioso, risueño y alegre, generoso y atento con el huesped. En nuestro caso, no sólo nos recogió y devolvió a la estación de tren sino que nos prestó unas bicicletas para que pudiéramos recorrer la zona en condiciones. Y no podemos olvidar al dueño de aquel "onsen" cuyo nombre no recuerdo ya que, sin hablar palabra de otro idioma que no fuera el suyo, nos cantaba canciones en italiano plenamente convencido de que lo hacía en español.

No obstante, la vuelta a la carga del mosquito tigre que encontró a unas pulgas como aliadas, hacen que tengamos un recuerdo agridulce del destino... Si algún día pasan por la ciudad, no olviden las espirales que venden en Coronel Tapioca, además de cubrirse y embadurnarse bien con el Relec.


Shirahama: 24 y 25 Agosto

domingo, noviembre 09, 2008

Osaka y Kobe, neones y terneras

Cuando planificamos el viaje, sabíamos que era una ciudad a visitar no tanto por su valor turístico como por ser la segunda ciudad en importancia (no piensen en Kioto, que hablamos en términos económicos) y la posibilidad de contemplar una representación de una macrourbe nipona distinta a Tokio.

Pero Japón nos sorprende una vez más y nos ofrece una ciudad con bastantes cosas para ver y una gran vitalidad y animación, tanto por encima como por debajo de la tierra. Por encima, podernos elevarnos hasta el cielo subiendo a a la Cosmo Tower o al Umeda Sky Building y contemplar la ciudad desde las alturas, en una espectacular panorámica de un lugar habitado por casi tres millones de habitantes que se triplican desde muy temprano cuando los trabajadores llegan desde las distintas ciudades dormitorio.

Otra perspectiva muy diferente la tenemos en el barrio de Kita, donde un inmenso y laberíntico paso subterráneo se transforma en un auténtico centro comercial, lleno de tiendas y restaurantes que atravesamos para entrar y salir de la estación. Por encima, unos soportales albergan numerosos restaurantes y bares de copas llenos de gente variopinta y en los que uno puede, incluso, llegar a cruzarse con una representación de la Tuna cantando “Clavelitos”.

También ofrece su versión más futurista gracias a los neones que iluminan las calles y canales de Dotombori, otra zona de animación nocturna y, presumiblemente, la más importante de una ciudad en la que se encuentra el segundo castillo más importante del país, el acuario más grande y… el Spa World: el balneario más grande del mundo.
Gracias al tren bala, en apenas un cuarto de hora nos encontramos en Kobe, tristemente famosa por el terrible terremoto de 1995 en el que 6.000 personas perdieron la vida. La ciudad es agradable para pasear ya que, a pesar de su millón y medio de habitantes, es relativamente pequeña. Entre lo más destacable se encuentra su barrio chino; el barrio de Kitano, con sus casas occidentales; o el teleférico de Shin-Kobe, que nos traslada ladera arriba hasta una altura de 400 metros desde la que disfrutar de las hermosas vistas de la bahía en que se encuentra la ciudad. Pero si hay algo que ha hecho célebre a la ciudad de Kobe es la carne de ternera, la más cara del mundo y posiblemente la mejor. Evidentemente, uno de los motivos por los que decidimos incluir este lugar en el plan de viaje fue la posibilidad de degustar ese exquisito bocado y puedo dar fe de que mereció la pena. Quien esto escribe, carnívoro confeso, no ha probado jamás una carne tan sabrosa y tierna que se deshace en la boca sin apenas masticarla. Es una delicia para todos los sentidos, incluso el de la vista, con esa tonalidad roja y las vetas que la atraviesan como si se tratara del mejor “pata negra”. Más de uno se preguntará qué tiene esa carne o como se consigue y la respuesta pondrá a prueba a más de un incrédulo: entre otras cosas, las vacas beben cerveza y reciben masajes.






Osaka:
22 Agosto: Acuario Osaka, Bahía, Cosmo Tower, Kita
23 Kobe: Castillo Osaka, Kobe, Umeda Sky Building, Dotombori









miércoles, noviembre 05, 2008

Alivio y Esperanza


Son las dos palabras que me vienen a la mente tras confirmarse que Barack Obama será el próximo presidente de los Estados Unidos, rabiosa actualidad que, de nuevo, me fuerza a interrumpir mi periplo japonés, algo que los lectores de este blog agradecerán, sin duda.


Como no me gusta ser de aquellos que sólo se suben al carro del triunfo, debo hacer un ejercicio de personal honestidad y reconocer que no siempre le apoyé. Yo era partidario de Hillary Clinton. Tenía un buen recuerdo de sus inicios como Primera Dama, con ese intento frustrado de implantar un verdadero sistema de salud pública que me dejó una impronta de mujer implicada socialmente, comprometida, de izquierdas que creo que es lo que le hace falta a ese país, aunque la sola mención de la palabra "izquierda", que tanto espanta a mucha gente, especialmente por esos lares, se baste para impedir una carrera política. Quiso ser algo más que una figura decorativa e intentó emplear su tiempo implicándose en proyectos con una mínima utilidad. Además, lleva el apellido Clinton, al que tanto hemos echado de menos en estos ocho años de cuasi fascismo "Bushista". Quizá por tantas asociaciones, quizá por un recuerdo distorsionado que me hace sobrevalorar esa época, quizá porque me hubiera gustado ver a una mujer presidenta que tanta falta hace para dar el definitivo paso y superar el machismo recalcitrante y perenne de nuestra sociedad o quizá porque desconfiaba de Obama, el caso es que la prefería a ella.


Por supuesto, una vez proclamado candidato no había dudas. pues lo principal era deshacernos de la amenaza republicana, por encima, me temo, de cuestiones raciales aunque sea una excelente noticia tener al primer presidente americano negro.Y debo reconocer también que escuchando algunos de sus discursos y leyendo sobre su día a día, comenzó a seducirme a mí también.


Pero el caso es que el día de hoy ha supuesto el comienzo del fin de esos ocho años en los que la demencia megalómana de un cateto provinciano ha estado a punto de involucrar al mundo en una tercera guerra mundial y el inicio de la transición hacia lo que todos esperamos sea una etapa más serena, tranquila y racional en todos los órdenes.


Lleno de esperanza y alivio, hoy duermo tranquilo.

lunes, noviembre 03, 2008

Fukuoka, el desenfreno escondido

La teórica meca japonesa del desenfreno y la marcha nocturna infinita se encuentra en el punto más occidental del país, el más cercano a Corea del Sur, y ofrece bastante más que el ocio nocturno.

Bañada la ciudad por el Mar del Japón, cuenta con excelentes playas ubicadas relativamente cerca del centro, perfectamente equipadas y, sorprendentemente, vacías en un país cuyas imágenes muestran una masa de gente que se desplaza colapsando las aceras, el transporte público y cualquier punto de reunión.

El punto más alto, la moderna Torre de Fukuoka, un edificio imponente, vestido de un reflejo azul que se confunde con cielo y mar, vigilada a su vera por dioses nipones que la guardan y dan fe de su majestuosidad no sólo es una de las más altas del país sino también una de las más bonitas. Es maravilloso subir a ella y disfrutar de las vistas, y bajar después a darse un chapuzón a sus pies, tumbarse y contemplar como se eleva al infinito, tocando la eternidad.

El río que une y separa la ciudad atravesándola en el corazón permite un paseo a su orilla, rodeado de vida y luz, de puestos de comida cuya ubicación no se corresponde, como sucede en tantos sitios del mundo, con el servicio ofrecido ya que se come escasamente, mal y por un precio relativamente caro. Allí se puede conocer gente muy interesante con la que compartir mesa y mantel; en nuestro caso, un original matrimonio gay e italiano, amigos de Almodóvar, Alaska y su troupe, de cuya conversación disfrutamos y con los que hubimos de abortar el intento de tomarnos unas cervezas ya que el sitio de copas, recomendado por la Lonely Planet, parecía no existir y nadie supo decirnos si así era. Son los problemas de intentar comunicarte con gente que, además de no hablar otro idioma que el local, sufre de una pertinaz y aislante timidez. Una lástima que, en un imperdonable descuido, no intercambiáramos números y dirección de correo. Qué les vaya bonito y nuestros caminos vuelvan a cruzarse.














Siguiendo el curso del río un poco más allá, el culmen de la originalidad japonesa en forma, esta vez, de centro comercial: el espectacular Canal City, con sus fuentes y su canal artificial. Los centros comerciales en Japón resultan se auténticos museos del ocio, entretenimiento y, claro está, el consumo. Son una visita obligada.

Como un noctámbulo de pro no puede irse de un sitio así sin probar alguno de sus bares, terminamos entrando en uno semivacío en el que una pareja de músicos de jazz locales tocó para nosotros en exclusiva y el dueño, todo cortesía, nos despidió acompañándonos al ascensor.




Otra cruz en el mapa del país del sol naciente con la que finalizamos la segunda semana de nuestro periplo. Ya sólo queda iniciar el largo regreso a Tokio pero todavía quedan algunos lugares interesantes por visitar antes de que eso suceda.



Fukuoka:

21 Agosto

jueves, octubre 16, 2008

Felicidades Juan José Millás... y Gracias!


De nuevo me veo obligado a hacer un alto en este periplo japonés para comentar una noticia de rabiosa actualidad: Juan José Millás que, junto con Eduardo Mendoza, es uno de mis héroes literarios ha recibido merecidísimamente el Premio Nacional de Narrativa. Una excelente noticia y una gran recompensa para este escritor, autor de grandes novelas y, por encima de eso, creador de un estilo singular e inimitable que juega con la realidad y con las palabras (signifiquen lo que rayos signifiquen estas) para hacernos sumergir en un mundo surreal, irreal pero tangible con una capacidad única para hacernos ver lo que nos rodea sin saber si estamos dentro o fuera.


Como columnista es, además, insuperable. Es imposible decir más con menos palabras. Es un milagro que, en el pequeño espacio que representa su columna de la última página de El País de los viernes, sea capaz de contar esas historias, de realizar esas críticas tan contundentes. Un genio de las letras, sin duda alguna. Por cierto, es irónico que un empleado de El País, se llevara el Premio Planeta por una novela titulada "El Mundo"...


En algún lugar de la casa, en una carpeta, guardo una columna suya firmada por él y obtenida gracias a mi buen amigo Pedro Mochales ya que, pese a ser vecinos de barrio durante muchos años, nunca tuve la fortuna de cruzarme con él. Todavía confío en tener la oportunidad de que algún día me firme alguna en persona y así poder enmarcarla.


Cuando pensé en escribir este post, lo hice indignado con la Televisión Pública pero creo que Juanjo no se merecía un comienzo que no pusiera de relieve el premio y sus méritos. No obstante, tampoco quiero escribir la loa y olvidar lo que considero una afrenta. Es una vergüenza que, semejante noticia, tan sólo sea merecedora de aproximadamente unos 45 segundos del telediario de la primera cadena. No tienen más tiempo para dedicarle a uno de los premios más importantes que se conceden en nuestro país ni tampoco para dedicarlo a explicar un poco más a fondo quién es el escritor y rendirle un pequeño homenaje. Sin embargo, para los deportes, disponen de diez, quince minutos o más. Nuestro país tiene unos índices de lectura mínimos y la televisión pública pierde una magnífica oportunidad de fomentar la lectura. Luego quizá nos sorprenda que los niños piensen que es más importante para su futuro saber si Guti está estreñido que cualquier otra noticia relacionada con la cultura. Y se lo dice un futbolero de pro. Seguro que en La 2, cadena que ve la misma gente que lee, casi nadie, le dedicaron, por lo menos, 2 ó 3 minutos. Por favor, una vez más, dediquen mis impuestos a algo útil, coño.


En fin, no quiero terminar cabreado así que MUCHAS FELICIDADES, JUAN JOSÉ MILLÁS. Muchas gracias por tus libros, tus columnas, tu sentido del humor y tu forma de ver El Mundo.

jueves, octubre 09, 2008

Himeji y Nara: Una vuelta alrededor de Kioto y nos vamos a Hiroshima y Miyayima

Para no ser menos que Tokio, Kioto también tiene cerca algunos sitios para ir de excursión saliendo y volviendo el mismo día. Ya hemos comentado aquí la espectacularidad de Nikko y comentaremos en días venideros la de Kamakura pero antes de salir de Kioto, hay que hacer una parada y detenernos en dos lugares muy especiales.

El castillo más importante de Japón se encuentra a sólo media hora de aquí, en un agradable y tranquilo pueblecito que se viste de ciudad, con su neón, para hacernos notar que el desarrollo japonés ha llegado al último rincón. A él hemos llegado por la tarde, tras haber pasado la mañana visitando, entre otros templos, el inconmensurable “Golden Pavillion”. Se trata de Himeji, un lugar en el que merece la pena emplear las tres horas que se tarda en recorrer el interior del magnífico castillo y los jardines anexos. Los castillos japoneses, de paredes blancas, revestimientos dorados y tejados con el característico triángulo de puntas redondeadas en nada se parecen a los europeos y, si bien no son tan espectaculares como, por ejemplo, los que se pueden encontrar en la ribera del Loira, su atractivo es indudable.

Regresamos a Kioto a disfrutar de una magnífica cena y, tras el sueño reparador, nos levantamos para visitar la primera capital de Japón: NARA. Aunque nada parece recordar aquellos días al salir de la estación tren (si hay algo que hemos echado de menos, es la ausencia general de lo que por estos lares conocemos como “casco antiguo”), la visita por los ocho lugares reconocidos como “patrimonio de la humanidad” por la UNESCO es obligada, a pesar de que, una vez más, implique una larga y cansada caminata habitualmente acompañada por los ciervos y cervatillos que allí habitan, protegidos por su condición cuasi sagrada. Por encima de todo y de todos destaca el Todai-Ji: su sala central, la del Gran Buda, llamada Daibutsu-den, es el edificio de madera más grande del mundo y ahí está delante nuestro, imponiendo sus 56 metros de altura y toda su historia, albergando en su vientre una de las mayores figuras de bronce que se pueden encontrar, un Buda de 16 metros de altura que, según alguna conocida fuente, requirió tal cantidad de metal que casi causó la ruina del país.

Durante el regreso, una parada técnica para sumergirnos en el bosque de torii del templo de Fusimi-Nari en las afueras de Kioto antes de disfrutar la última noche en la ciudad; mañana partimos hacia Hiroshima. Es hora de despedirnos de la ciudad y de la gente con la que la hemos compartido: con Héctor e Ismael, amante del Airsoft que con él desahoga sus ansias de impartir justicia (estilo cómic) en el mundo; con Iris y Josema, también presentes en las noches de Tokio, que quizá vuelvan algún día a ver lo que se perdieron pero nunca olvidarán lo que vieron.

Nos levantamos excitados ante la siguiente parada de nuestro destino pero aún tenemos una última visita antes de abandonar la ciudad, el templo de Sanjusangendo. Lamentablemente, la hora empleada es suficiente para que las nubes cubran la ciudad y una tromba de agua descargue sobre nosotros mientras caminamos el kilómetro que separa nuestro ryokan de la estación de tren. Y así, tras dos horas de viaje y una conversación imposible en el tren bala con un simpático japonés con pinta de no poseer un techo en el que guarecerse, llegamos a HIROSHIMA que uno se la imagina devastada, llena de escombros, llena de gente con la mirada perdida y triste, inmersa en un eterno lamento nuclear. Sin embargo, la otrora bombardeada es hoy una ciudad agradable que, desde un punto de vista turístico no tiene mucho que ofrecer pero sí muy interesante. La Cúpula de la Bomba A, el Parque de la Paz y el Museo Conmemorativo de la Paz son una prueba de la inmensa capacidad del ser humano para la barbarie, sólo comparable con su no menos inmensa habilidad para recuperarse y regenerarse. Más allá de una de esas visitas que ponen a prueba el estómago y la sensibilidad de cualquiera, el viajero se encuentra con un centro acogedor y un ambiente formidable, amigable y abierto, donde se puede comer en un sitio tan particular como el Okonomi-mura en el que se puede degustar el sabroso okonomiyaki (hiroshimayaki en su versión local) acompañado de una jarra de cerveza bien fría (me he enamorado de la cerveza japonesa) en cualquiera de las múltiples barras de un restaurante que se extiende a lo largo de las plantas segunda, tercera y cuarta del edificio donde se encuentra. Luego podemos tomar una copita en un sitio tan agradable como el Lotus, pero sólo una que mañana hay que madrugar de nuevo.







Llega la mañana y el momento de ir a ver la famosa tori flotante de la Isla de Miyayima. Un sitio único, sin duda, donde, además del templo, se puede recorrer el pequeño y encantador pueblecito, y tomar dos teleféricos para alcanzar el punto más alto de la isla y disfrutar unas vistas magníficas en compañía de unos simpáticos macacos. Un sitio donde, además, tenemos la suerte de conocer a los inefables barceloneses Xavi y Sonia, y a los entrañables primos Alberto y Jose, con los que compartimos la excursión y una divertida cena en la ciudad. Nos volveremos a ver en Tokio, pero aún tenemos que viajar más al sur.
Hiroshima:
19 Agosto: Cúpula Bomba A, Parque de la Paz, Museo Conmemorativo y noche por el centro
20 Agosto: Isla Miyayima

domingo, septiembre 28, 2008

Kioto, la ciudad interminable



Por fin llegó el Jueves y, con él, uno de los momentos más esperados del viaje: nuestro primer shinkansen (tren bala) rumbo a la mítica Kioto. Para ello debíamos activar nuestro Japan Rail Pass que nos daría acceso ilimitado a los trenes japoneses. La tarea en si resultó ser bastante sencilla, lo complicado fue dar con la pertinente oficina, sólo una de las muchas que hay en la enorme Tokyo Station; las indicaciones de los diferentes empleados de JR no fueron suficientes y su ubicación en un escondido rincón, mimetizada entre varias oficinas de venta de billetes, no ayudaba demasiado. Por fortuna, el personal es solícito, atento, rápido y eficiente permitiendo que apenas un cuarto de hora después estuviéramos ya en la cola de acceso a nuestro vagón. Es emocionante viajar en un tren "bala" cuyo apelativo se justifica plenamente tan pronto se pone en marcha; la velocidad es de vértigo, el paisaje que asoma por las ventanillas es apenas una imagen fugaz y, a pesar de las numerosas paradas, recorrimos los casi 600 kilómetro de distancia que separan ambas urbes en algo más de dos horas.



Resulta curioso que Tokio y Kioto sean la misma palabra con las sílabas desordenadas, metáfora de la diferencia que hay entre ambas ciudades. Si una representa la modernidad más vanguardista, la otra representa la tradición y la historia, y en ambas, escondido entre sus calles, se encuentra el Japón antiguo. La suma de estas dos ciudades sintetiza pues la esencia de la dualidad nipona: Tradición y Modernidad, Historia y Futuro. Ciudades de cemento y neón que se mezclan con parques y bosques urbanos para abrigar y ocultar los templos medievales.
La visita turística es simplemente apabullante. La lista de templos es infinita y, aunque uno quiera limitarse a los importantes, a los fundamentales, siguen siendo muchos. Mi recuerdo de la ciudad es el de largas caminatas bajo un calor sofocante, casi insoportable cuando el sol vencía su batalla con las nubes y conseguía separarlas por un rato. El esfuerzo se veía compensado al entrar en sitios memorables como el Kinkaku-Ji o "Golden Pavillion" (Templo Dorado), con sus paredes de láminas de pan de oro que le dan una apariencia casi irreal. Al situarse frente a él, uno parece que esté viendo un cuadro.



Sé que repito esta frase y quizá no sea la última vez: En Japón siempre hay algo más que ver y en Kioto más aún: la propia estación de tren, de diseño rabiosamente futurista, es un espectáculo; las animadas calles del casco urbano, techadas para proteger de la lluvia, con el enorme y variado Mercado de Nishiki en medio; un paseo por la orilla del Kamo Gawa, uno de los dos ríos que atraviesan la ciudad y la calle Ponto-Cho que por la noche luce en todo su esplendor. Y por supuesto Gion, el barrio de las geishas, que esconce en su interior lo que la guía califica como la calle más hermosa de toda Asia: Shirakawa Minami-Dori. No he viajado lo suficiente para corroborar la afirmación en toda su extensión pero sí puedo dar fe de una belleza singular que se ve y se siente al pasear por ella.
Kyoto tiene mucho que ver y mucho que ofrecer. Cierro mis ojos para recorrerla una vez más.


Kioto:

14 Agosto: Templo Higashi Hogan-Ji/ Templo Nishi Hogan-Ji/ Torre Kioto / Estación de Tren
15Agosto: TemploToji (la Pagoda más alta)/ Castillo Nijo-Jo/ Palacio Imperial/ Mercado Nishiki/ Ponto Cho/ Gion/Templo Shoshei-En/ Maruyama/ Templo Yasaka-Jinja
16 Agosto: Templo Gingaku-Ji (Templo de la Plata)/ Camino de la Filosofía/ Templo Nanzen-Ji/ Templo Eikan-Do/ Templo Honen-In/ Templo Heigan-Jingu/ Templo Kyomizu Dera/ Maruyama/Templo Kodai-Ji/ Templo Ninen-Zaka/Gion (Ninen-Zaka y Sannon-Zaka)
17 Agosto: Templo Kinkaku -Ji (Golden Pavillion)/ Templo Ryoan-Ji/ Templo Ninna-Ji y excursión a Himeji.
18 Agosto: Excursión de día a Nara y visita al Templo Fushimi-Inari Taisha (Kioto) por la tarde/noche.
19 Agosto: Templo Sanjusangendo y tren rumbo a Hiroshima.


jueves, septiembre 25, 2008

IMPORTANTE NOTICIA

Interrumpimos de nuevo la emisión: Empresarios de la construcción bloquean carreteras como protesta contra el gobierno, porque este no les concede ayudas para sus empresas.

Cuando la Publicidad es Inútil (II)

Parece mentira pero tengo que volver a escribir sobre el mismo tema que hace unos meses. Si entonces me parecía una vergüenza que el Ayuntamiento de Madrid se gastara una pasta en una campaña contra la prostitución, ahora va el de Sevilla y hace exactamente lo mismo, incluso con un eslogan similar.


Esto casi me cabrea más: puedo llegar a entender que la derecha más recalcitrante, representada a la perfección por la figura de Ana Botella, Concejala de Asuntos Sociales del Excmo. Ayuntamiento de Madrid ergo responsable de estos menesteres y nombre evocador de las más vacuas y pseudointelectuales reflexiones, cometa una estupidez semejante y tire el dinero de esa forma; pero que un partido de izquierdas, presuntamente más sensible a los temas sociales y encima al que yo he votado, caiga en la misma trampa y caiga en el mismo despilfarro del dinero de los contribuyentes es aún más lamentable. Desconozco el nombre del Concejal de Asuntos Sociales sevillano y no tengo ganas ni de buscarlo en google pero él Sr. Alfredo Sánchez Monteisirín debería preguntarse si Sevilla no tiene problemas más importantes que resolver.


Me arriesgo a repetirme porque tampoco tengo ganas de volver a leer el post que escribí en su momento pero afirmo (no sé si por segunda vez o por primera) que es una estupidez y una ingenuidad supina pretender acabar con una actividad milenaria con una simple campaña publicitaria.


Dejen de perder el tiempo y nuestro dinero: regulen la prostitución de una vez y conviértanla en una actividad de plena legalidad. Mejoren las condiciones de las personas que la ejercen y no persigan ni a estas ni a quienes recurren a ellas. Persigan a las mafias y proxenetas, que son los verdaderos delincuentes.


Disculpen esta interrupción de mis aventuras japonesas. Todavía queda alguna protesta más pero en pocos días continuaremos con nuestro relato.


Saludos

domingo, septiembre 14, 2008

Nikko, el primer contacto con el Japón tradicional

Como avanzo en el título de este post, Nikko representa el primer verdadero encuentro del viajero con el Japón medieval de los samuráis y los shogunes. Eso siempre dependiendo del orden del viaje, claro está. En cuanto al término medieval, está escrito en cursiva porque hay que tener en cuenta una de las principales peculiaridades del país del sol naciente: el mantenimiento del régimen feudal hasta bien entrado el siglo XIX.

Llegamos a Nikko un martes, dos días y medio después de haber aterrizado en el país, aprovechando que se trata de una de las excursiones para hacer en un día desde Tokio puesto que se encuentra a unas dos horas de tren. El pueblo en si no tiene gran cosa, es apenas una calle con cierto encanto pero sin apenas nada destacable. Otra cosa es el magnífico e impresionante conjunto de templos, todos Patrimonio de la Humanidad, que allí se encuentra en el bosque aledaño a la ciudad. Algunos podrían aspirar a entrar en el selectivo grupo de las 8 Maravillas del mundo. Aún quedaba mucho por ver en nuestro viaje y muchas cosas más nos impresionaron de igual forma sin que por ello podamos decir que Nikko se encuentra entro lo mejor del país.

Pero en Japón siempre hay algo más y Nikko, desde luego, no es una excepción. Siempre hay algo más que ver, algo más por descubrir y, por ello, merece la pena el esfuerzo de subir 10 Km. por la montaña (en autobús, eso sí) y disfrutar de las vistas que ofrecen en Chuzenji-Ko el hermoso lago y la modesta (según la lonely planet) cascada de 97 metros. Hay un teleférico que sube algo más y ofrece unas vistas espectaculares de ambos lugares. Lamentablemente no pudimos hacerlo pero aún así disfrutamos la excursión.

Lo peor de la visita fue el viaje en el expreso regular (para entonces aún no habíamos activado el Japan Rail Pass que da acceso a los trenes bala) que se hace bastante pesado. Fue, sin duda, el viaje más incómodo de cuantos realizamos a lo largo de las tres semanas (y fueron unos cuantos): la eterna locución en japonés que te avisa de cada parada y, supongo, contará con detalle la historia de cada localidad en la que se detiene el tren pues la voz es continua y machacona. Esta es, precisamente, otra característica de los japoneses: parecen relatar la historia de la humanidad cada vez que hablan a juzgar por la cantidad de fonemas que llegan a emitir. Un torrente de palabras en cada conversación tal y como pudimos comprobar de forma mucho más directa un día después, durante el mencionado rodaje de la película en Ginza. Como le ocurriera también a Bill Murray en "Lost in Translation", las interminables parrafadas que se marcaba el director al intentar transmitir sus instrucciones eran acompañadas de apenas dos frases en inglés por nuestro traductor, ya que apenas hablaba el idioma.

Vicisitudes del expreso regular al margen, la verdad es que la excursión a Nikko es una de las actividades imprescindibles a realizar en Japón. Si, al final, le añades una visita nocturna al templo de Senso-Ji en el barrio de Asakusa, donde se encuentra la estación de tren, y lo acompañas de una excelente y nada cara cena para rematar el día, uno se acuesta con la hermosa sensación de estar disfrutando de un viaje inolvidable. Y eso con todo lo que quedaba por delante.