Para echar un cable

miércoles, diciembre 31, 2008

El gran grupo de rock español


La década de los 70 llegaba a su fin y un escritor alemán, de pasado militante antinazi e hijo de la bohemia de Munich, publicaba la que probablemente sea la obra cumbre de la literatura infantil: “La Historia Interminable”. Sus 419 páginas son un prodigio de imaginación desbordante, pobladas por maravillosas historias inacabadas e insólitos personajes.

Precisamente uno de ellos, la vieja y sabia tortuga, ha dado nombre al grupo musical formado 20 años después por unos chavales de Tres Cantos que tienen pinta de ser lo mejor que nuestro país ha aportado al rock en toda su historia. Se llaman Vetusta Morla y, tras diez años batiéndose el cobre, han conseguido publicar una obra maestra del rock llamado “Un lugar en el Mundo”. El hecho de que hayan tenido que recorrer a la autoedición para sacarlo adelante no hace sino engrandecer el mérito que de por si tiene semejante alumbramiento.

El disco es un ejemplo de arquitectura musical de alto nivel: guitarras y percusiones potentes que componen hermosas melodías articuladas en torno a estructuras instrumentales complejas y muy trabajadas. Desde la emocionante “Copenhague” hasta la vibrante “La Cuadratura del Círculo”; todo trabajado al detalle, con el mismo mimo con el nosotros las escuchamos. Y unas letras inteligentes y bien escritas que consiguen conectar con el oyente con independencia de la interpretación que demos a su significado, de esas que apetece cantar en voz bien alta sin sentir rubor alguno, como tantas veces nos sucede con las canciones escritas en nuestro idioma. Influidos, sin duda, por los Radiohead de “The Bends” cuentan, como ellos, con un cantante de una voz potente y personal que en directo vuela a gran altura.

Para rematar uno de los vídeos más originales de los últimos tiempos, rodado en una sola toma. Véanlo y aprecien las variaciones del sonido de la voz según los escenarios, la incorporación progresiva de los instrumentos y la dificultad, al menos en apariencia, de su realización.



Este 2008 ha sido, evidentemente, el gran año del deporte español y, gracias a la irrupción de Vetusta Morla y su “Un lugar en el Mundo”, quizá haya sido el gran año del rock español hasta la fecha. Ellos preparan disco y, probablemente, más emocionantes conciertos para este año, pero esa será otra historia y deberá ser contada en otra ocasión…

Mientras tanto, muchas gracias a todos los que habéis leído y participado en este blog. Os deseo a todos un gran 2009 que llene vuestras vidas con todo aquello que os hace felices.

Un abrazo

lunes, diciembre 08, 2008

Últimos días en Japón

Nos quedaban tres días para dejar las tierras japonesas y en la mañana del 26 de Agosto abandonamos la cálida ciudad de Shirahama y tomamos el tren que nos llevaría a Yokohama vía Osaka.

Yokohama, que en origen era un humilde pueblo pesquero, es ahora la segunda ciudad de Japón, con más de tres millones y medio de habitantes y está tan cerca de Tokio (10 minutos en tren) que sus calles y edificios se mezclan con los de la capital haciendo imposible distinguirlas desde el cielo.

Es una ciudad a la que los habitantes de Tokio acuden para pasar una tarde, dar un paseo, comer algo y tomar una copa quizá. Y eso es precisamente lo que recomiendo haga cualquier turista que tenga tiempo para ello. Nosotros los hicimos bajo un manto de agua que sólo nos dejó intuir aquello que tanto resplandece en las fotos: el distrito financiero de Minato Mirai, con sus futuristas rascacielos de entre los que sobresale la Ladmark Tower cuyo techo apenas pudimos ver en los escasos instantes en el que manto de nubes que la cubría tuvo a bien liberarlo.

No obstante, lo más destacado de la ciudad quizá sea el extenso barrio chino, muerto por la noche (cuando nosotros lo recorrimos) y normalmente animado cuando las luces del día lo iluminan. Las suntuosas puertas de entrada son preciosas y uno puede toparse ahí dentro con algún que otro maravilloso templo escondido.

Irónicamente, partimos al día siguiente de una Yokohama totalmente resplandeciente al albor de unos rayos de sol que ese día sí caían sobre la ciudad con toda su fuerza. No habíamos dejado lo mejor para el postre pero sí nos aseguramos de dejar un punto importante para visitar antes de apurar nuestro viaje con un último paso por Tokio en el que ver aquello que aún faltaba, hacer algunas compras y despedirnos de alguna gente conocida durante el periplo. Así pues, llegamos a Kamakura, otra de las excursiones de un día que la gente realiza durante la estancia en Tokio.

A estas alturas, tras visitar cientos de templos y santuarios, tras haber recorrido la parte más importante del país, piensas que nada te va a sorprender y que quizá otra pequeña ciudad histórica sea ya demasiado pero no lo es. La ciudad cuenta con un conjunto de templos similar al de Nikko y algunos más desperdigados, pero en un estilo completamente diferente. Un placer recorrerlos y sumergirse en el Japón histórico y admirar, entre otras cosas, el Daibutsu (representación de Buda) de bronce exterior más grande del mundo. En realidad, estaba dentro de un templo que un tsunami se llevó por delante dejando la escultura a la intemperie, permaneciendo así durante los últimos 6 siglos. Fue, sin duda, una digna despedida del Japón más antiguo antes de bucear entre los rascacielos de Tokio por última vez.

De nuestro último día y medio en Tokio, tan movido y dinámico como los previos, la visita más destacada fue la de Odaiba, a la que se llega en una línea de metro especial, suburbana y sin conductor. Ahí se puede disfrutar de la luz del ocaso sobre la Bahía de Tokio, ir a una playa artificial, perder horas y horas en alguno de sus espectaculares centros comerciales y, si uno quiere regresar del futuro y perderse en el espacio, puede ver una réplica de la estatua de la liberar con el rainbow bridge de fondo, que recuerda al puente de Brooklyn, y disfrutar así de una panorámica fantástica e imposible.

Mañana haremos unas compras, cenaremos con los primos Alberto y Nacho, a los que aún quedan un par de días de viaje y nos despediremos de Xavi “iron man” y Sonia, que también están en la ciudad. Sólo queda tomar el avión y disfrutar del ocio que ofrece, con sus pelis y sus juegos, y pasar unas horas sobrevolando Asia y Europa antes de volver a España y dejarnos invadir por la nostalgia. No está mal.


Yokohama/Kamakura/Tokio: 26 Agosto: Yokohama27 (Mañana): Kamakura
27 (Tarde) y 28: Tokio
29: Regreso en el avión