Para echar un cable

domingo, noviembre 09, 2008

Osaka y Kobe, neones y terneras

Cuando planificamos el viaje, sabíamos que era una ciudad a visitar no tanto por su valor turístico como por ser la segunda ciudad en importancia (no piensen en Kioto, que hablamos en términos económicos) y la posibilidad de contemplar una representación de una macrourbe nipona distinta a Tokio.

Pero Japón nos sorprende una vez más y nos ofrece una ciudad con bastantes cosas para ver y una gran vitalidad y animación, tanto por encima como por debajo de la tierra. Por encima, podernos elevarnos hasta el cielo subiendo a a la Cosmo Tower o al Umeda Sky Building y contemplar la ciudad desde las alturas, en una espectacular panorámica de un lugar habitado por casi tres millones de habitantes que se triplican desde muy temprano cuando los trabajadores llegan desde las distintas ciudades dormitorio.

Otra perspectiva muy diferente la tenemos en el barrio de Kita, donde un inmenso y laberíntico paso subterráneo se transforma en un auténtico centro comercial, lleno de tiendas y restaurantes que atravesamos para entrar y salir de la estación. Por encima, unos soportales albergan numerosos restaurantes y bares de copas llenos de gente variopinta y en los que uno puede, incluso, llegar a cruzarse con una representación de la Tuna cantando “Clavelitos”.

También ofrece su versión más futurista gracias a los neones que iluminan las calles y canales de Dotombori, otra zona de animación nocturna y, presumiblemente, la más importante de una ciudad en la que se encuentra el segundo castillo más importante del país, el acuario más grande y… el Spa World: el balneario más grande del mundo.
Gracias al tren bala, en apenas un cuarto de hora nos encontramos en Kobe, tristemente famosa por el terrible terremoto de 1995 en el que 6.000 personas perdieron la vida. La ciudad es agradable para pasear ya que, a pesar de su millón y medio de habitantes, es relativamente pequeña. Entre lo más destacable se encuentra su barrio chino; el barrio de Kitano, con sus casas occidentales; o el teleférico de Shin-Kobe, que nos traslada ladera arriba hasta una altura de 400 metros desde la que disfrutar de las hermosas vistas de la bahía en que se encuentra la ciudad. Pero si hay algo que ha hecho célebre a la ciudad de Kobe es la carne de ternera, la más cara del mundo y posiblemente la mejor. Evidentemente, uno de los motivos por los que decidimos incluir este lugar en el plan de viaje fue la posibilidad de degustar ese exquisito bocado y puedo dar fe de que mereció la pena. Quien esto escribe, carnívoro confeso, no ha probado jamás una carne tan sabrosa y tierna que se deshace en la boca sin apenas masticarla. Es una delicia para todos los sentidos, incluso el de la vista, con esa tonalidad roja y las vetas que la atraviesan como si se tratara del mejor “pata negra”. Más de uno se preguntará qué tiene esa carne o como se consigue y la respuesta pondrá a prueba a más de un incrédulo: entre otras cosas, las vacas beben cerveza y reciben masajes.






Osaka:
22 Agosto: Acuario Osaka, Bahía, Cosmo Tower, Kita
23 Kobe: Castillo Osaka, Kobe, Umeda Sky Building, Dotombori









4 comentarios:

Luis Eced dijo...

Nuevamente al leer un articulo de este blog, por su descripción tan cercana y su resalto de los datos que mas pueden interesar al visitante, se convierte en una herramienta muy útil para leer antes de visitar el lugar, además de entrar unas ganas locas de viajar por ese país tan apasionante como Japón mas cuando uno es un apasionado de su gastronomía y su cultura.

vapor dijo...

ek trozo de carne parece la suela de un zapato

Yago dijo...

Es usted un sacrílego

vapor dijo...

lo digo por la forma...